“El laberinto bonaerense: Kicillof, atrapado en las leyes que el peronismo escribió para disciplinar”

Por ADN21

El plan del gobernador para separar la elección provincial de la nacional enfrenta una doble traba: el fracaso del Gobierno nacional en la eliminación de las PASO y la incapacidad de la Legislatura provincial para lograr los consensos mínimos. Sin reformas legales, Buenos Aires quedaría atada al cronograma de Javier Milei.

El desdoblamiento electoral en la provincia de Buenos Aires, pieza central de la estrategia de Axel Kicillof para blindar su territorio de cara a 2027, ingresó en una zona de incertidumbre. La intención de convocar a elecciones generales en mayo se desvanece a medida que las trabas legales y la parálisis legislativa transforman la logística de los comicios en un laberinto sin salida.

La normativa vigente funciona como una pinza. Por un lado, la ley 14.086 obliga a realizar las primarias provinciales el mismo día que las nacionales si estas últimas son convocadas por el Ejecutivo. Por el otro, el artículo 116 de la ley 5.109 establece plazos estrictos que, sin modificaciones legislativas, impiden convocar a una elección general en mayo mediante un simple decreto.

Esta arquitectura legal fue diseñada originalmente para evitar que los gobernadores pudieran despegarse de la suerte de los candidatos presidenciales del peronismo. Hoy, esa misma red normativa se vuelve contra Kicillof. Para sortearla, el gobernador necesitaría un paquete de reformas que la Legislatura bonaerense, sumida en una inactividad crónica y una interna peronista sin resolver, parece incapaz de procesar. Ni en Diputados ni en el Senado se han logrado sesionar temas de fondo en lo que va del año, y la conformación de las comisiones de trabajo recién comienza a destrabarse entre tensiones internas.

La preocupación técnica no es menor. Incluso el Juzgado Federal con competencia electoral advirtió que la implementación de la Boleta Única en Papel —que el Ejecutivo bonaerense mira con interés— se vuelve una incógnita logística ante la multiplicidad de categorías que implica una elección general simultánea. Si las PASO se mantienen y el sistema de votación se complica con múltiples cargos en una misma boleta, la gestión de los comicios se encamina hacia un cuello de botella organizativo. En el entorno de Kicillof, aunque mantienen el discurso de la dificultad operativa, el fantasma de las elecciones concurrentes (el mismo día pero con sistemas diferentes) comienza a sobrevolar como un “plan B” ante la imposibilidad de alcanzar el desdoblamiento puro que el peronismo bonaerense reclama para consolidar su poder antes de la disputa nacional.

La trampa de la ingeniería electoral La encrucijada en la que se encuentra el gobernador Kicillof es, en gran medida, la consecuencia de una ingeniería electoral diseñada por sus propios predecesores para disciplinar la política bonaerense. Al intentar utilizar esas mismas herramientas de control para aislar a la provincia de la marea libertaria, Kicillof se topa con un muro que no depende de su voluntad, sino de la debilidad legislativa de su propio bloque. La falta de una mayoría sólida y el letargo en la Legislatura exponen una debilidad política estructural: sin acuerdos mínimos, Buenos Aires está cautiva del cronograma de Milei. El intento de retener la provincia separando los comicios corre el riesgo de naufragar, no por falta de voluntad política, sino por la incapacidad de transformar esa voluntad en votos parlamentarios, dejando al gobernador en la incómoda posición de tener que elegir entre la derrota de su estrategia de desdoblamiento o aceptar la peligrosidad de una elección simultánea que podría arrastrar su gestión hacia la incertidumbre de la arena nacional.

Puntos Claves

  • El cerrojo legal: La ley 14.086 (primarias) y la ley 5.109 (plazos electorales) actúan como bloqueadores del desdoblamiento, forzando la simultaneidad con la Nación salvo que se aprueben reformas legales.
  • Parálisis parlamentaria: Ninguna de las dos cámaras de la Legislatura ha logrado sesionar proyectos de relevancia en lo que va de 2026, lo que convierte la aprobación de un paquete electoral en un objetivo improbable.
  • El “Plan A” en riesgo: La fecha de mayo buscaba despegar la elección bonaerense de la nacional para consolidar a un ganador provincial antes de discutir las candidaturas presidenciales del peronismo.
  • Alerta técnica: Desde la justicia electoral advierten que, si se mantienen las elecciones simultáneas y se suman categorías provinciales, la Boleta Única de Papel podría presentar complicaciones logísticas severas.
  • La desconfianza política: Existen dudas en el arco político sobre si Kicillof, en su rol de candidato presidencial, terminará forzando un esquema de elecciones concurrentes si el desdoblamiento legal se vuelve definitivamente inalcanzable.
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