En la previa del GP de Barcelona-Cataluña, el italiano minimizó su racha de cinco triunfos consecutivos para analizar la cita máxima del fútbol y sus expectativas frente a un circuito donde buscará romper su propia marca histórica.
La templanza de Kimi Antonelli no parece propia de un piloto de su edad. Mientras el paddock se consume en especulaciones sobre su inminente coronación, él se mantiene enfocado en el presente técnico, evitando que el peso de la historia —que ya lo pone a la altura de leyendas como Schumacher y Vettel— le nubla el juicio. Su sinceridad al admitir su admiración por Messi, a pesar del dolor por la ausencia italiana en el Mundial, lo muestra como un competidor que sabe disfrutar del deporte más allá de su propia disciplina.
En Barcelona, Antonelli no solo compite contra sus rivales, sino contra su propia estadística en una pista que históricamente le ha sido esquiva. La comparación con McLaren y Ferrari en condiciones de alta temperatura será el verdadero termómetro para saber si esta racha ganadora es fruto de un momento de gracia o de una superioridad mecánica que lo llevará, inevitablemente, hacia su primer título mundial.
Puntos Claves
- El Mundial sin Italia: Antonelli, que lidera el campeonato con 66 puntos de ventaja sobre Lewis Hamilton, evitó hablar de su selección tras la ausencia de Italia en el Mundial, aunque reconoció ser un fanático absoluto de Lionel Messi.
- Candidatos futbolísticos: Ante la consulta sobre quién ganará el Mundial, el italiano apostó por la paridad: “Argentina es muy fuerte, España es muy fuerte, Alemania también. Ojalá fuera Italia”, confesó.
- Racha histórica: Con cinco victorias consecutivas, Antonelli busca en Montmeló igualar la marca de seis éxitos seguidos de Michael Schumacher (2000-2001). Los antecedentes estadísticos son alentadores: en las 76 temporadas previas, cada piloto que logró cinco triunfos al hilo terminó siendo campeón.
- Mentalidad bajo presión: El líder del certamen subrayó que busca “maximizar” sus oportunidades enfocándose en el proceso y el manejo, evitando que la ventaja en la tabla condicione su desempeño en la pista.
- Desafío técnico en Barcelona: El piloto italiano llega a un circuito donde nunca ha ganado. Considera que Montmeló será una prueba de fuego para evaluar el potencial real de su monoplaza tras las condiciones atípicas que presentaron Canadá y Mónaco.



